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Druida-celta


El Druida era el sacerdote en la religión celta, así como los sabios de la tribu, que transmitían las leyes de la tribu y sus conocimientos a las generaciones siguientes. Los druidas eran una clase social (junto con los sirvientes, agricultores, artesanos, guerreros y reyes) que tenía el caracter de elevada (sólo podían llegar a ser druidas los jóvenes de ascendencia real o noble).

El druidismo se considera oficialmente una religión en Reino Unido desde el 2 de octubre de 2010;1 es el primer culto pagano que ha adquirido esta consideración oficial y legalmente en Reino Unido.

Resurgimiento del druidismoEditar

Se conoce a William Stukeley (1687 - 1765) como padre de los druidas modernos. Fue el primero en relacionar el círculo de piedras de Stonehenge con la religión celta, relación que nunca ha sido probada ni históricamente ni por hallazgos arqueológicos. En 1792 se diseñó en Gales una ceremonia para el solsticio de verano, en la que jóvenes druidas se consagraron a un "archi-druida".

Este movimiento iba unido a la búsqueda en Gales e Irlanda de una historia independiente de Inglaterra con raíces celtas y ganó adeptos en el ámbito del movimiento nacionalista. Un atractivo adicional era el carácter oculto en una época en la que las logias secretas estaban en auge. El neo-druida está generalmente considerado como una forma del paganismo y un sucesor directo del druida de la antigüedad.

Influido por los ideales naturalistas del romanticismo, se fundó en 1781 en Inglaterra una orden druida que se dedicó a defender la tolerancia, la humanidad y la dignidad humana. Los fundadores veían representada en la clase suprema de los celtas a la ciencia, arte y sabiduría.

A mediados del siglo XIV empezó el Renacimiento y se recuperó el interés por los escritores griegos y latinos de la antigüedad, resurgiendo las enseñanzas del mundo clásico. En la Francia del siglo XVI, los druidas, junto con los antiguos celtas, o mejor dicho, galos, se convirtieron en figuras históricas respetables. Comenzaron a aparecer muchos libros sobre los antiguos galos y los druidas. El entusiasmo por estas obras continuó en el siglo XVII. Los druidas fueron incluso proclamados antepasados de los germanos. En 1648 Elias Schedius trataba el asunto en De Dis Germanis, subtitulado "La religión de los antiguos germanos, celtas, galos, britanos y vándalos". El libro ofrece una visión de los druidas aún en sus sombríos robledales, con un druida adornado con hojas de roble, adecuadamente vestido, empuñando un cuchillo manchado con la sangre de un sacrificio mientras una siniestra sacerdotisa se encuentra a su lado. La mujer lleva un cráneo humano colgando de la cintura y está golpeando un tambor con dos fémures también humanos.... tal era la percepción que se tenía de los druidas. En 1693 se había impuesto la idea de que todos los megalitos eran templos de los druidas. Se reivindicó varias veces que Stonehenge era un templo druida, aunque también se sostuvo que habían sido los sajones los constructores, por su parecido con las tumbas megalíticas con cámara existentes en Schleswig-Holstein, la patria originaria europea de los anglos, sajones y jutos. El druidismo británico apareció a finales del siglo XVI como una extravagante recreación de lo que se suponía eran los druidas, y no se consideraban a si mismos como un movimiento religioso sino como una “Orden Fraternal”, un Club de Caballeros. Muchos de los dirigentes druidas eran masones o herméticos, cabalistas o rosacruces.

En el siglo XVIII, Inglaterra y Gales experimentaron un resurgimiento del interés por los druidas, inspirado por los anticuarios John Aubrey, John Toland y William Stukeley. En 1740 vio la luz el trabajo de John Toland , cuando se publicó su "Historia crítica de la religión celta" que en posteriores ediciones se llamó "Historia de los druidas". Posteriormente Toland formó una de las primeras órdenes druidas, centrada en la Tradición Primordial.

En el siglo XIX, surgieron algunas órdenes dudosas que afirmaban estar basadas en el druidismo histórico. El actor principal en esta reinvención del druidismo, motivado por Henry Hurle, fue Edward Williams, más conocido como Iolo Morganwg. Su obra, publicada como los manuscritos de Iolo (1849) y Barddas (1862), no es considerada creíble por los movimientos de druidismo contemporáneos. Williams afirmó haber encontrado un mapa cosmológico basado en la tradición galesa, llamado “Barddas”, un compendio de conocimientos antiguos, en un "Gorsedd de vates de las islas de Gran Bretaña".

Iolo insistió en que este escrito era auténtico y que había sido traducido de un escrito original galés. El escrito indicaba que “en el principio existía Dios y Cythrawl, la energía positiva y la negativa. Dios pronunció su nombre y creó Manred, la sustancia que conforma el universo”. Muchos de los que los eruditos creen que mucha de la información fue inventada por el propio Iolo, pero una gran parte del trabajo parece ser de origen meso–pagano, aproximadamente del 600 A.C. A pesar de todo, es imposible separar el material de referencia original de el trabajo inventado, y los documentos son considerados irrelevantes por los eruditos más estrictos. El druidismo británico actual está mayoritariamente basado en los escritos de Iolo Morganwg (Edward Williams) que se alimenta de la cosmologia galesa y separa el mundo en tres círculos concéntricos: Annwyn, Abred y Gwynfyd. Existe también un lugar “donde habita Dios” y que es llamado Ceugant. Quizá al principio las bases de este druidismo fueran en parte invención, pero lo que no se puede negar es que la tradición ha alcanzado una solera de casi 200 años.

Con el gran resurgimiento celta en todos los países hacia finales del siglo XIX, fue en 1901 cuando se fundó el Gorzez Gourenez Breiz Vihan (El Gosserd Bretón), reuniéndose en Guincamp bajo el patrocinio de la Unión Regionalista Bretona. En Cornualles hubo también un resurgimiento del idioma córnico, que había dejado de ser un vehículo de comunicación general a principios del siglo XIX y hubo movimientos para crear un gosserd. En Gran Bretaña acontece en esa época (XIX) una fiebre constructora de "templos druídicos". Valga como ejemplo el caso del Mariscal de Campo Henry Seymour Conway, antiguo gobernador de Jersey, quien edificó Temple Combe (Berkshire), construido con megalitos auténticos. Se construyeron numerosos "templos druidas" en tierras de la nobleza, siguiendo la nueva moda del resurgir de los druidas.

En la actualidad, el druidismo se ha escindido en diversas vertientes, que incluyen desde Órdenes Druidas con estructuras similares a las órdenes masónicas o de alta magia, a órdenes que aceptan cualquier divinidad y no se consideran politeístas sino universalistas, órdenes druidas cristianas, órdenes reconstruccionistas y totalmente politeístas u órdenes basadas únicamente en el pensamiento filosófico druídico y no en su espiritualidad.

Los Druidas contemporáneosEditar

[1][2]Druidas en 2005..El neodruidismo o druidismo contemporáneo es un movimiento religioso y filosófico asociado con la corriente religiosa del neopaganismo occidental.

Es para algunos un camino espiritual y filosófico, para otros una religión y para otros un movimiento cultural. El camino y definición dependerá de cada persona y su libre elección.

Es una filosofía que encuentra sus raíces en la naturaleza misma, con inspiración en la cultura y tradición celta, y los druidas históricos; que busca la conexión del individuo con la tierra, el cielo y el mar, los tres reinos de la cosmovisión celta. Es un camino de reflexión sobre las preguntas que surgen en nuestra mente y espíritu, tratando de encontrar las respuestas y el desarrollo personal en la sabiduría y enseñanzas de antaño, es sus tradiciones y folklore, su mitología y sobre todo, en las lecciones que la naturaleza misma como un ente vivo y radiante nos puede dar.2

El nuevo DruidismoEditar

Al igual que a la antigua tradición, al nuevo Druidismo no le han faltado retos ni posibilidades para sostenerse: múltiples sentidos sagrados, fuerza espiritual notable, poesía transformadora —e incluso provocativa—, espíritu libre, mente creadora y postura heroica, es decir, es una nueva sabiduría. Inspirarse en el druidismo histórico es casi un acto intuitivo —a veces romántico, a veces utópico— sobre algo que fue gestado hace más de 3000 años y que alcanzo un gran desarrollo en sus creencias y prácticas durante la Edad del Hierro, sin embargo, el origen se ha perdido en la noche de los tiempos. La organización del cuerpo druídico ancestral fue compleja y hermética y poco podemos saber de ella, dado el rigor y celo de su estricta transmisión oral. A pesar de esto, muchas agrupaciones actuales, dividen al druidismo en tres áreas básicas: Druidas, vates y bardos. Quizá se trate de una mera simplificación. Ante la falta de evidencia escrita directamente por los altos druidas, se posibilita un amplio espectro de interpretaciones, distintos tipos de ejercicio y diversos objetivos, que van desde el reconstruccionismo histórico a la erudición de textos del cristianismo celta, de la documentación minuciosa de los historiadores romanos, hasta el embebimiento total en el Folk, desde el medioevo a la New Age.

Para la Orden Druida de México, la memoria del Druidismo sobrevive en el espíritu transformador, abierto, visionario y guerrero que está vivo en nuestro tiempo. Espíritu que tiene una profunda necesidad de integrar la visión -nutrida a partir del inconsciente colectivo- de aquellos hombres de gran aptitud para relacionarse con las fuerzas naturales y obtener de ellas sentido, carácter, visión, poder y ciencia, para crear acuerdos con lo sagrado de la tierra, con lo divino de la manifestación del universo y con el misterio de la naturaleza humana; dinamizada ésta en la interioridad del bosque y la conciencia en meditación activa; en la observación apasionada de todos los seres y los ciclos naturales del mundo que les rodeaba.

Esta es la forma en que cualquier escuela druídica deberá mantener tal legado en el corazón de sus creencias, prácticas y visiones. Este es un desafío que propone que, a partir de la conexión espiritual, se cree y se señale una línea de continuidad entre los mundos, sin límites de tiempo y espacio.

Ante esta certeza, aquel que se asume Druida, Vate o Bardo es quien comprende que estos cargos significan Ser y Estar en una energía peculiar, dentro de una comunidad y que significa ir más allá de los roles tradicionales de mago o consejero, poeta o narrador, etc., los cuales pueden ser compartidos a lo largo de la formación. Ser Bardo, por ejemplo, depende más de una vocación que de un nombramiento. Un destino para Ser y Estar en el lugar y en el tiempo adecuados para atestiguar, ver, saber e interactuar, tanto en hechos como en circunstancias extraordinarios, acerca de la experiencia del Druidismo. De esta forma, en el Awen íntimo del Bardo, el Ser y Estar adquirirán la materialidad de mundos mágicos en resonancia con el Druidismo mismo; Se convertirán en cientos de obras poéticas, en narraciones, en inspiraciones, enseñanzas o en lo que sea que tenga que ser para dar sentido sagrado y humanista a la comunidad.

La vivencia del Druidismo es más que una reinvención, es el despertar de una nueva conciencia que se reconoce en la ancestralidad. No hay necesidad de retomar ni de repetir, sino de sentir, de crear y de continuar.3

Literatura fantástica, videojuegos y arte contemporáneoEditar

La mitología celta presenta a los druidas con capacidades mágicas cómo -entre otras- la de predecir el futuro, provocar tormentas, lanzar bolas de nieve y de oscuridad, o transformar a personas en animales. Llegan a tener mayor rango que los reyes, ya que en algunos relatos el rey no puede hablar hasta que no lo haya hecho el druida.

Uno de los druidas más conocidos de la literatura es la creación de René Goscinny y Albert Uderzo, Panoramix del célebre comic Asterix . Su túnica blanca, la hoz de oro, el hecho de que corta el muérdrago, etc. reflejan los ritos conocidos por las fuentes antiguas. También su rol social como conocedor de la historia y asesor del jefe de la tribu sigue ejemplos históricos, aunque no desempeña ningún papel religioso.

Marion Zimmer Bradley relata en su novela "Las nieblas de Avalón" la leyenda del rey Arturo desde el punto de vista de la Dama Morgana, la hermana de Arturo, donde también se puede apreciar la presencia del Merlín, uno de los druidas más conocidos en la actualidad por su gran sabiduría.

En el juego de rol Dungeons & Dragons aparece reflejada la figura del druida. Sin embargo, estos druidas tienen poco que ver con el druida celta, siendo representados como una especie de magos de los elementos de la naturaleza. Estos druidas veneran y protegen el mundo natural, no son sacerdotes pero sí tratan de conservar el equilibrio natural. Dada su comunión con el mundo salvaje, son bendecidos con el control de ciertos poderes naturales, por lo que pueden controlar el propio envejecimiento o su peso, son capaces de hablar con animales y plantas, de convocar la lluvia o incluso la tormenta, pueden mover las raíces de los árboles a voluntad, y también se transforman en animales ó plantas, y curan a otros con gran presteza por medio de remedios naturistas ó por la magia que les da la naturaleza. Su adaptabilidad entre los magos de la literatura fantástica es amplia y económica, pues existen pocos espacios a los que los poderes de la naturaleza no puedan acceder, y muchos donde dominan por completo. Éste concepto del druida ha sido tomado posteriormente por bastantes otras ambientaciones de fantasía inspiradas en ése juego cómo Warcraft.

En el juego World of Warcraft los jugadores pueden elegir la clase Druida al crear un personaje de una raza determinada; los druidas son representados como magos que pueden sanarse con el poder de la naturaleza, convertirse en animales y controlar las plantas y árboles así como hechizos que infligen daño de naturaleza.

En Diablo II: Lord of Destruction, el druida es un personaje que, junto con la asesina, es agregado a la lista de personajes del juego Diablo II original. Tiene el poder de transformarse en hombre lobo u hombre oso, invocar criaturas de la naturaleza (Lobos, Cuervos) o del mundo de los dioses (mascotas espirituales), y controlar los elementos de la naturaleza (hielo y fuego).

El cómic Sláine, que está basado en la cultura celta, recoge a la figura del druida cómo un sacerdote, así cómo bastantes elementos que tradicionalmente se atribuyen a los druidas, cómo realizar sus cultos en arboledas ó el caldero.

En el conocido videojuego Praetorians hay un druida que es médico y aliado de los romanos. Aparecen también otros druidas que son médicos, pero que además pueden producir una ceguera temporal en las tropas enemigas.

También hacen aparición en el juego MMORPG Tibia, como una de las 4 vocaciones básicas, en la cual desepeñan la principal función de de sanadores, y creadores de runas de curación, además de manejar elementos de la natureleza tierra y hielo. Después de un tiempo, pueden adquirir una promoción a "Elder Druid" y manejar hechizos más poderosos.

La clásica ópera italiana Norma (1831), de Vincenzo Bellini (y el libretista Felice Romani) está basada en una tragedia neoclásica francesa. Su protagonista es una sacerdotisa druida. La obra describe el trágico amor de ésta y Pollione, el líder de las tropas romanas invasoras de la Galia. Obra emblemática del romanticismo italiano y acabada expresión del bel canto, Norma exhibe los más altos logros alcanzados por los artistas peninsulares de la época. Fue estrenada en 1831 en Teatro de la Scala en Milán. Entre otras sopranos destacadas la protagonizaron Maria Callas y Montserrat Caballé.

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